LAS IMÁGENES DE ESTE BLOG NO SON NUESTRAS, SON TODAS RECOPILADAS DE INTERNET (ACLARAMOS ESTO PARA RECALCAR QUE NO TENEMOS LOS DERECHOS DE LAS MISMAS NI SE PRETENDE LUCRAR CON ELLAS). SI ALGUIEN SE SINTIERA MOLESTO, FUERA DE SU AUTORÍA O TUVIERA COPYRIGHT, NO TIENE MÁS QUE INDICARLO Y SE RETIRARÍA DE INMEDIATO.
HONRAMOS A LOS ARTISTAS DESCONOCIDOS.

jueves, 24 de junio de 2010

Retorno a la Inocencia


“EL MENSAJE CRISTIANO Y SU VISIÓN DEL CAMINO PROCLAMAN QUE NO SÓLO RECOBRAREMOS NUESTRA INOCENCIA PERDIDA, SINO QUE RECUPERAREMOS LA INOCENCIA DE CRISTO. ÉL RECUPERÓ PARA TODO EL GÉNERO HUMANO UNA NUEVA INOCENCIA A TRAVÉS DE SU CRUZ Y SU RESURRECCIÓN.
(The Way of the Unknowing

Cita extraída de "Silencio y Quietud" Antología de John Main seleccionada por Paul Harris, Editorial Bonum, Buenos Aires.

2 comentarios:

  1. Sí que recuperaremos la inocencia, la que teníamos cuando Dios nos creo, pero recuperar la inocencia de Cristo, eso ...lo siento, no recuperarenmos algo que no nos pertenece, Cristo como persona de la Trinidad, es Dios , por lo tanto me parece que esa afirmación no es teologicamente Cristiana, Cristo no tiene ninguna inocencia, es el Santo de los Santos, aunque puede darle un cierto sentido a lo que este autor intenta decirnos. Si estoy equivocada me lo dice.
    Con ternura
    Sor.Cecilia

    ResponderEliminar
  2. Gracias Sor Cecilia! Probablemente el P. Main haya utilizado una suerte de giro para ser mas claro. Lo cito textual.
    Te anexo algo más, al respecto.
    Abrazo en Jesús.
    Gabriel

    -Inocencia Original-
    El llamado de Jesús es un llamado a la madurez. El mensaje principal de San Pablo es
    que llegamos a la madurez en Cristo. En toda la naturaleza, el crecimiento ocurre a
    partir del centro, hacia fuera. El centro es donde comenzamos. Esto es la experiencia
    de la meditación cuando la practicamos cada día, cada mañana y cada noche de
    nuestra vida, ya que esta es la actividad central de nuestra vida. La experiencia del
    crecimiento es volver a nuestro origen, a nuestro centro, a Dios. San Juan de la Cruz lo
    dice de una manera muy hermosa: “Dios es el centro de mi ser”.
    Estamos muy influenciados por el concepto de progreso. Creo que debemos
    comprender que el progreso no significa dejar nuestro origen, sino más bien, en darnos
    cuenta del potencial que tiene nuestro origen, y esto lo hacemos cuando regresamos al
    origen. Para que todo crecimiento sobreviva en la naturaleza, debe estar bien
    arraigado y esto es a lo que cada uno de nosotros estamos llamados – a arraigarnos en
    Cristo. Creo que de cierta forma, la meditación es regresar a nuestra inocencia original.
    Los Padres del desierto describen esto como “pureza del corazón”. El llamado de
    Jesús a cada uno de nosotros es encontrar nuestro propio corazón, libre de deseo. La
    meditación es un camino a la sencillez eterna y original. Estamos contentos con tan
    solo estar con El.
    Para comenzar a meditar solamente requieres tener la determinación para empezar.
    Para empezar a descubrir tus raíces y tu potencial – comienzas a regresar a tu origen y
    Dios es nuestro origen. En la sencillez de la meditación, que va más allá de nuestros
    pensamientos e imaginación, empezamos a descubrir la sencillez de que estamos con
    Dios; empezamos a comprender que somos con Dios, con quien vivimos, con quien
    reside nuestro ser. Tratamos de descubrir esta experiencia de crecimiento en el
    silencio, en el compromiso diario como “conciencia sin división”. La meditación es este estado de sencillez que es el desarrollo maduro de nuestra inocencia original. Santa
    Catalina de Génova lo dice así: “Mi ser es Dios. Solo me conozco a mí misma en El”.

    “Poseemos la mente de Cristo”(1 Corintios 2:16) Esta frase es una de las frases más
    extraordinarias de San Pablo en la revelación Cristiana. Los Cristianos, tenemos una falta y es que estamos ciegos y no vemos la
    riqueza extraordinaria que ya es nuestra, que fue lograda por Cristo para nosotros.
    Poseemos la mente de Cristo – quien conoce al Padre y quien nos conoce. Es esto lo
    que cada uno de nosotros está invitado a descubrir por su propia experiencia – que
    conocemos porque ya somos conocidos; que amamos porque ya somos amados. San
    Juan lo dice: “En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios,
    sino que nos amó y envió a su Hijo” (1 Juan 4:10). Todas las grandes verdades son muy
    sencillas y para conocerlas, debemos hacernos sencillos. Cuando nos sentamos a
    meditar y comienzas a repetir tu palabra, estás en camino a la sencillez. Estás en
    camino de encontrar el fundamento donde descansa tu ser. Estás en el camino a la
    unión con Jesús. Estás en el camino, al Padre. Estas son las palabras de San Pablo:
    “En efecto, ¿quién conoce los pensamientos del ser humano sino su propio espíritu que
    está en él? Así mismo, nadie conoce los pensamientos de Dios sino el Espíritu de Dios.
    Nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que procede de Dios,
    para que entendamos lo que por su gracia él nos ha concedido”.
    San Pablo nos hace un llamado y dice: “¿No saben que ustedes son templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en ustedes? (1 Corintios 3:16)

    Moment of Christ - The Path of Meditation -
    John Main,OSB
    Traducido por Lucía Gayón

    ResponderEliminar